Sin Murphy y con Bill Gates

dilluns, 1 novembre

Hay días, los menos, en que el maldito señor Murphy desaparece del mapa. Atrapamos la tostada al vuelo antes de que aterrice por el lado de la mantequilla, el ginecólogo nos atiende sin secuestrarnos ni medio segundo en la sala de espera, nuestra cola en la caja del súper bate récords de velocidad y si algo puede salir mal, sale… excepcionalmente bien.

Para estar preparada ante un posible aunque improbable golpe de suerte, he adquirido por mi canal habitual el libro The Best-Case Scenario Handbook, de John Tierney. Este manual de instrucciones ilustrado nos ayuda a superar con éxito situaciones tan envidiables como poco frecuentes. A saber: negociar con el genio de la lámpara mágica, encontrar una máquina expendedora que escupe monedas sin parar, aceptar un Oscar de Hollywood o el Nobel de la paz, sobrevivir en una isla desierta en compañía de Russell Crowe (o de Jennifer Lopez, según se prefiera), convivir con un adolescente amable o tratar con un constructor que termina las obras antes del tiempo previsto y te cobra un precio inferior al presupuestado.

The Best-Case Scenario Handbook es una parodia del libro The Worst-Case Scenario Survival Handbook, de Joshua Piven y David Borgenicht, publicado en español por Salamandra con el título Manual de supervivencia en situaciones extremas. Aquella guía nos ayudaba paso a paso a defendernos de un tiburón hambriento, conducir una avioneta cuando el piloto se ha desmayado, asistir un parto en un taxi, saltar de un coche en marcha, huir de abejas asesinas, identificar una bomba o espabilarse en plena caída libre si el paracaídas se declara en huelga. El éxito del librito llevó a sus autores a escribir seis secuelas: prácticas guías para afrontar situaciones límite en el trabajo, de vacaciones, jugando a golf, ligando, viajando y ejerciendo de padre o madre de familia.

Mil veces más optimista que sus inspiradores, John Tierney imagina medio centenar de circunstancias, a cual más apetecible. Nos invita, por ejemplo, a sacar el máximo provecho (económico, por supuesto) de un afortunado accidente: un Bill Gates borracho ha chocado contra nuestro coche y nos suplica que lo arreglemos como sea sin llamar a la policía. También nos da pistas para que exprimamos al genio de los tres deseos. De entrada, los formularemos por escrito: ganaremos tiempo para pensar y evitaremos malentendidos. Con el objetivo de estimular la generosidad del genio, es bueno proponerle que dé un paseo para estirar las piernas y tomar el aire.

Más episodios en que la suerte se nos pone de cara. Uno de caliente: nuestra pareja tiene exactamente la misma fantasía sexual que nosotros, y cuenta con tiempo libre para ponerla en práctica. Y uno de frío: queremos cortar con nuestra pareja y, mientras pensamos cómo hacerlo, ella se nos adelanta y nos deja. La situación es óptima: nos permite ir de víctimas en vez de verdugos, utilizando los remordimientos del otro para sacar mejor tajada en el reparto de los bienes comunes.

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