Cineterapia con efectos secundarios

divendres, 1 octubre

Estoy que salto de alegría. Mi nuevo ordenador ya lleva el enlace a Amazon incorporado de serie, y el dólar cada día cuesta menos: a este paso, los Bollycao pronto regalarán billetes yanquis en vez de cromos. Un contexto estupendo para sumergirme en mi librería virtual casi sin remordimientos.

Antes de que algún contratiempo me altere el humor, tendría que tumbarme en la cama con una suculenta novela. O acomodarme en el sofá y regalarme una sesión de cine a medida. Echaré mano de un capricho adquirido, cómo no, via Internet:  Cinematherapy, de Nancy Peske y Beverly West, una guía cinematográfica para mujeres, con sugerencias para cada estado de ánimo. Porque hay días en que nos apetece llorar a rienda suelta (nada mejor que Love Story o El paciente inglés) y hay otros en que necesitamos creer que cualquier individuo de sexo masculino puede cambiar para mejor (filmes aconsejados: La ley del silencio, Eduardo Manostijeras, El príncipe de las mareas y Cuatro bodas y un funeral).

Las autoras del libro ven el séptimo arte como una panacea capaz de curar desde una crisis de identidad hasta la depresión causada por un peinado rebelde, pasando por el estrés laboral y el síndrome premenstrual. El tratamiento funciona siempre que se consuma una película adecuada al diagnóstico. La fuerza del cariño sirve para reconciliarse con mamá, pero resulta fatal si lo que se desea es calmar la hipocondría desatada por un síntoma alarmante. Las doctoras Peske y West nos lo ponen fácil: basta con acudir al capítulo que mejor se ajuste a nuestro humor actual y escoger un título del menú prescrito.

¿Por qué es una guía exclusiva para mujeres? “Los hombres no la amortizarían porque sus estados de ánimo se reducen a dos: encendido y apagado”, argumentan las autoras. En cambio a nosotras nos hacen falta dosis generosas de cineterapia, a juzgar por los títulos que llevan publicados Peske y West, además del Cinematherapy original: Advanced Cinematherapy (2002), Cinematherapy for Lovers (2003) y el más reciente y espiritual, Cinematherapy for the Soul (2004), que incluye Bowling for Columbine, de Michael Moore, entre los filmes que nos suministran ganas de cambiar el mundo (o no: la prueba es que hay Bush para rato). Si preferimos automedicarnos con libros, ningún problema: nuestra guía de cabecera se llama Bibliotherapy, firmado por las mismas autoras. Peske y West han descubierto un filón la mar de terapéutico, cuando menos para sus bolsillos.

Las dos cineterapeutas norteamericanas advierten sobre las incompatibilidades y efectos secundarios de ciertas películas recetadas. Por ejemplo, Tal como éramos refleja tal cantidad de frustración que es peligrosa para espectadores hipertensos. Uno de mis filmes favoritos, Cuando Harry encontró a Sally, puede crearnos expectativas poco realistas acerca de nuestra relación con algún amigo de toda la vida. Y antes de ver la lacrimógena Nacida libre conviene tomar precauciones contra una más que probable deshidratación.

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